Pensar · Texto
Escuchar no es un gesto, es una habilidad
Atención primaria
Todo el mundo dice que sabe escuchar. Yo también lo decía. Lo decía como lo decimos casi todos: pensando que escuchar es estar callada mientras la otra persona habla.
Después empecé a construir una herramienta cuyo trabajo es, precisamente, escuchar. Y tuve que explicar qué significa eso de verdad, con palabras lo bastante precisas como para que se pudiera diseñar. Ahí me di cuenta de lo poco que lo había pensado. No basta con no interrumpir. No basta con asentir.
Escuchar bien es, por lo menos, tres cosas.
La primera: no tener prisa por responder. Cuando alguien te cuenta algo difícil, la tentación es arreglarlo. Dar un consejo, buscar el lado bueno, contar algo parecido que te pasó a ti. Casi siempre es demasiado pronto. La prisa por ayudar muchas veces es prisa por salir de la incomodidad, y quien habla lo nota: siente que ya has cerrado el tema.
La segunda: preguntar lo que no se ha dicho. En la consulta, mucha gente viene por un dolor de espalda o porque no duerme. La pregunta que lo cambia todo es la segunda: «¿y cómo estás tú?». No es una pregunta mágica; funciona porque da permiso. Por eso hice el experimento Tienes 7 minutos: para que se note cuánto cuesta encontrar hueco para esa pregunta.
La tercera: saber cuándo no eres tú quien tiene que ayudar. Escuchar bien también es reconocer el límite y acompañar a la persona hacia quien sí puede. Esto vale para una amiga y vale todavía más para una tecnología: una IA que escucha y no sabe parar es peligrosa justo porque escucha bien.
Y hay una cuarta, más difícil de ver: escuchar sin querer algo a cambio. Que te den la razón, que te den las gracias, que la conversación sirva para algo. Muchas veces escuchamos esperando nuestro turno, y eso también se nota.
Ninguna es fácil. Y sospecho que a casi todo el mundo le cuesta más la primera: la prisa por arreglar. Sobre todo a quienes trabajamos resolviendo problemas, que tenemos la solución en la punta de la lengua antes de haber entendido del todo la pregunta.
Cuanto más trabajo en esto, más convencida estoy de que escuchar se puede aprender, se puede enseñar y se puede medir. Y de que una tecnología que escucha mal hace más daño que una que no escucha, porque promete algo que no da.
Por eso este laboratorio empieza por Escuchar.
Escrito por Eneka Iribarren Parra, cofundadora y CEO de Nexi Health.