Saltar al contenido
Eneka Iribarren
← Todas las piezas de Escuchar

01 Escuchar · Nota de voz 01 En pausa

Cinco meses sin que nadie te pregunte

Una nota de voz sobre el dato del Barómetro Sanitario que más me ha removido: lo que pasa entre una consulta y la siguiente.

  • Sistema sanitario
  • Salud mental
0:00

Transcripción

Toca una marca de tiempo para saltar a ese momento.

Hola, soy Eneka. Esta es la primera nota de voz del laboratorio, así que perdona si se me nota un poco nerviosa.

Esta semana he estado leyendo el Barómetro Sanitario de 2026. Es una encuesta que hacen cada año el Ministerio de Sanidad y el CIS para saber cómo vivimos la sanidad en España. Y hay un dato que no me quito de la cabeza.

Primero, el contexto. Casi una de cada cinco personas necesitó el año pasado ver a un profesional por su salud mental. Una de cada cinco. Piensa en cinco personas de tu trabajo, de tu familia o de tu grupo de amigos. Probablemente una de ellas.

¿Y a quién acudieron? En la sanidad pública, la mayoría a su médico de familia. No al psicólogo, no al psiquiatra. A su médico de cabecera, que tiene unos pocos minutos por paciente y una agenda que no para. Para que te hagas una idea: de cada diez personas atendidas por salud mental en la pública, más de cuatro las vio sobre todo su médico de familia. Tres, un psiquiatra. Y menos de dos, un psicólogo.

Pero el dato que me ha removido es otro. Cuando a alguien le derivan al especialista, pasan de media tres meses hasta la primera consulta. Y después, entre una consulta de seguimiento y la siguiente, casi cinco meses. Ciento cuarenta y ocho días.

Cinco meses. En cinco meses pasan muchas cosas. Puedes empezar a encontrarte mejor, o mucho peor. Puedes dejar la medicación. Puedes perder el trabajo, o una relación. Puedes estar sola. Y durante esos cinco meses, en muchos casos, nadie te pregunta cómo estás.

Intenta ponerle cara. Una persona sale de la consulta con una cita para dentro de cinco meses. Durante las primeras semanas está bien, tiene un plan. Luego llega una mala racha en el trabajo, duerme peor, deja de quedar con gente. No es una urgencia, así que no llama a nadie. Espera. Y cuando por fin llega la cita, lo que tiene que contar ya no cabe en una consulta.

Y lo peor de esperar no es solo el tiempo. Es la sensación de que lo tuyo no es urgente. De que hay gente peor. De que no deberías molestar. Muchas personas aguantan precisamente por eso, y cuando por fin piden ayuda, llevan meses arrastrando algo que se podría haber atendido antes.

Y aquí quiero ser justa: esto no es culpa de los profesionales. Conozco a muchos médicos y psicólogos y hacen muchísimo con muy poco. Es un problema de sistema. De tiempo, de recursos y de cómo está pensado el camino.

Hay otro dato que dice mucho de esa espera: casi una de cada cuatro personas que buscó ayuda acabó pagando a un profesional privado de su bolsillo. Eso no es solo una cuestión de dinero. Dice que mucha gente no puede esperar. Y que quien no puede pagar, espera.

Y uno más que me parece muy revelador: casi la mitad de la gente dice que le cuesta encontrar información sobre salud mental. Y lo pienso y me parece increíble, porque nunca se ha hablado tanto de salud mental. Hay contenido por todas partes. Pero mucho es ruido, y cuando de verdad lo necesitas, no encuentras lo que buscas.

Por eso existe este laboratorio, en parte. Para intentar hacer menos ruido y más señal. Para entender las cosas con calma.

Si quieres ver los datos con detalle, tienes el análisis completo del Barómetro en la sección Entender. Y si quieres sentir lo que es tener solo siete minutos con cada paciente, te reto a probar el experimento de la sección Probar.

Y me encantaría saber qué piensas. ¿Conoces a alguien que haya vivido esa espera? ¿O la has vivido tú? Puedes escribirme desde la web.

Gracias por escuchar. Nos oímos pronto.

Sigue con otro verbo

¿Conoces a alguien que haya vivido esa espera? Escríbeme

Escrito por Eneka Iribarren Parra, cofundadora y CEO de Nexi Health.